Falta añadir ciega y sordomuda y nos saldría Shakira. Me refiero a la Justicia en España. Hace ya algunos meses emitió una sentencia sobre las obras de la M-30 y su impacto ambiental. La sentencia era condenatoria pero su efecto práctico fue nulo.
Ahora una publicidad del Metro de Madrid es considerada engañosa cuando ya ha cumplido su propósito publicitario durante semanas, con el agravante que a pesar de reconocer que emite un mensaje sesgado al consumidor, tampoco tiene consecuencias de ningún tipo.
O sea, que tanto los tribunales como los órganos reguladores actúan tarde y mal... y aun cuando encuentran que alguien es culpable, resulta que no existe sanción porque ya está todo el daño hecho. Y a esto lo llamamos Justicia.
AUTOR: Ignacio Caballero
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada